Conversar con Juan Virgilio López Palacio siempre resulta un motivo de orgullo para cualquier persona. Este es uno de esos hombres que recuerda con una memoria infinita todos los hechos de su vida, un profesor de esos que denominan una enciclopedia viviente.

El Doctor Honoris Causa en Pedagogía de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, recibió hace unos días la distinción de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, un reconocimiento que se entrega a trabajadores con una destacada trayectoria laboral.

López Palacio vinculado a la educación por 64 años, en diferentes niveles de enseñanza, posee una experiencia pedagógica extraordinaria, un educador considerado un libro abierto a la ciencia y el pensamiento con una trayectoria infinita dentro de la educación cubana.

Usted posee más de 60 años de experiencia laboral ¿Sin dudas una trayectoria llena de historia?

En mi caso en el año 1954 comienzo a trabajar como maestro primario en la Escuela Primaria Mariano Clemente de Santa Clara y en el mes de marzo de 1955 me ofrecen un aula en propiedad en Caibarién y estuve allí hasta el año 1962.

En 1954 comienzo mis estudios en la Escuela de Pedagogía de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, donde me gradúo en el año 1960. Como se permitía la simultaneidad pues estuve impartiendo la docencia en todo ese tiempo.

Estando en la escuela primaria, el país lanza una convocatoria para profesores de la enseñanza tecnológica, fue aquel año en que Fidel dijo que Cuba necesitaba técnicos, hombres de ciencia, de esta forma inician el auge de las escuelas tecnológicas.

La distinción de Héroe del Trabajo la otorga el Consejo de Estado de Cuba a trabajadores con una amplia trayectoria laboral. (Foto Giovany Peñate)

Yo me presenté al examen, lo aprobé y comencé a trabajar en la escuela 5 de Septiembre de Cienfuegos. En el 1964 me traslado hacia el Instituto Tecnológico Pedro María de Santa Clara. Todas estas tareas eran al unísono de mi docencia en la Universidad.

Para 1970 culmina esta convocatoria y me dan a escoger entre la enseñanza tecnológica o en la universitaria. Yo escogí por supuesto continuar en la Universidad. De este modo tengo 16 años de experiencia en la enseñanza general y en la Educación Superior desde 1960 hasta la actualidad, 58 años de trabajo.

Claro, al final tengo que sumar los 10 años en la primaria y el resto en la Universidad, que completan mis 64 años como docente. Por tanto, ha sido una vida laboral intensa y amplia.

¿Se siente privilegiado por el trabajo de educador durante tantos años?

Trabajar con la juventud, trabajar con los niños es una experiencia fenomenal.

Creo que hay que ser un maestro en todos los niveles de enseñanza, esa concepción humanista, esa confabulación alumno profesor nos hace cada vez más integrales, por eso yo creo que el maestro en cada nivel debe ser un investigador.

Hay tres palabras fundamentales que conforman una trilogía extraordinaria, el concepto de educación, ciencia y sociedad. El educador tiene que trabajar para hacer de esa educación una verdadera educación científica, para lograr cumplir el encargo social de todos.

Y la UCLV ¿Cuánto marca en la vida de Juan Virgilio?

La Universidad para mi es la segunda casa donde me desarrollé como estudiante y luego como profesor, el lugar donde he formado a miles de profesionales y donde he forjado parte de mi personalidad.

Mi mamá y mi familia siempre me decían: “Pero, Juan, tu casa es aquí”, porque siempre dediqué mucho tiempo a la UCLV y a mi profesión, todavía lo dedico. Uno es profesor para toda la vida y durante todo el tiempo por tanto siempre uno está trabajando en función de ello. Como te dije la UCLV es mi segunda casa, cuando no estoy allá, es porque estoy haciendo desde otro lugar por mi universidad.

Se le veía muy nervioso y emocionado durante el acto de entrega de la distinción ¿Verdad?

Esta es una actividad de una gran emoción y orgullo, que al mismo tiempo se convierte en compromiso. Durante la ceremonia mi mente recordó toda esta trayectoria que te narré anteriormente.

Y aunque yo he recibido muchos reconocimientos y distinciones no cabe dudas que esto fue una culminación. Además, rodeado de tantas personas, con muchos años de experiencia y donde el mayor de todos tiene 85 años de edad, luego le seguía yo con 82 y otro compañero con 80, todos los demás eran muy jóvenes, pero con una trayectoria laboral impecable.

Durante la entrega del Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba. (Foto Cubadebate)

Fue una jornada emocionante, donde me sentí contento, pero al mismo tiempo triste pues añoré a todos los que me ayudaron. En primer lugar, a mi madre, que siempre me pidió fuera un hombre bueno y luego a García Galló que en una ocasión me expresó que solo me haría un hombre completo en el trabajo sistemático en la educación.

Recordé que no tuve la oportunidad de decir: ¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che! Sin embargo, han integrado mi trabajo tres concepciones de hombres, el hombre bueno que quería mi mamá, el hombre completo al que me exhortó García Galló y ha trabajado en la consecución de ese hombre nuevo del que habló el Che.

Ahora mismo profe, usted es un Héroe de la República de Cuba…

Sí, mira, como los otros 12 que me acompañaban para recibir sus títulos, soy un hombre de su tiempo. Allí había trabajadores comunes, pero a la vez extraordinarios, porque con su día a día aportan a través de hazañas cotidianas.

Quienes fuimos condecorados somos héroes de estos tiempos, que durante años hemos construido el país desde cada una de nuestras posiciones. En mi caso más de 60 años en la educación, pero los había allí con historias similares, lo cual te hace pensar que todos somos importantes para la construcción del país que soñamos.

Juan Virgilio posee más de 60 años de experiencia en la educación. (Infografía Giovany Peñate Cruz)

Esta distinción le impone un reto: continuar con esta obra.

Sin dudas, es un reto grande, pues ahora no se trata de quedarse parado mirando, sino de continuar aportando para hacer mucho más valioso nuestro trabajo. Soy de los pocos profesores universitarios que reciben esta condecoración, por lo que ante mi universidad y mi claustro seguir en el trabajo diario.

¿Cuánto de reto tienen hoy los educadores cubanos?

No puede haber patria sin educación y en eso estamos muy claros los pedagogos. Nuestra Patria está sedimentada sobre la base de la educación. La nueva sociedad cubana tiene que hacerse sobre la base de la ciencia y esa ciencia tiene que enseñarse; y eso les corresponde a nuestros maestros.

Por tanto, la universidad tiene ese compromiso de formar hombres de ciencia y compromiso, impactando en la vida socio-económica de la realidad nacional. El problema no es quiénes llegan a la universidad, si no qué alumno cuando sale de la universidad puede demostrar a la sociedad quién es y cuánto ha aprendido.