«Si me pidieran escribir sobre un gran hombre, yo escribiría la novela de su vida porque más que grande, usted es infinito; porque a diferencia de otros hombres notables, usted nunca ha dejado de ser niño» [1]. Así lo retrataría la Dr. C. Ana Iris Díaz Martínez en sus palabras de elogio al amigo, al compañero, al maestro, en el acto de la investidura como Doctor Honoris Causa.

La vocación de Juan Virgilio López Palacio por el magisterio estuvo sembrada desde la infancia. Sus maestros en quinto y sexto grados ya comentaban: «Este va a ser un buen maestro, explica bien, domina el contenido» [2]. No se equivocarían aquellos. Ya en 1954 los alumnos de segundo grado de la escuela primaria Mariano Clemente Prado de Santa Clara recibirían a Juan Virgilio como su maestro; antes había concluido los estudios en la Escuela Normal para Maestros de Las Villas.

Con 18 años ingresó en la Escuela de Pedagogía de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV). Los estudios los simultaneó con las labores educativas en un aula en Caibarién. Su llegada a nuestra alma mater marcaría un protagonismo consecuente en la vida ligada directamente a la docencia, la ciencia y la cultura universitaria. López Palacio quedaría sembrado para siempre en la UCLV.

En su extensa trayectoria vivió momentos trascedentes de la historia de la universidad. Hecho cumbre sería su participación en la investidura con el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía al Comandante Ernesto Che Guevara. Con mucho compromiso y orgullo compartía los recuerdos de ese 28 de diciembre de 1959, que marcaría las bases de la nueva universidad revolucionaria.

En su memoria exacta quedarían los instantes de las luchas estudiantiles antes y después del triunfo de la Revolución, las transformaciones educacionales ocurridas en la casa de altos estudios, las contradicciones en el claustro al inicio del período revolucionario.

En 70 años ininterrumpidos de obra pedagógica, Juan Virgilio fue el primer candidato a doctor en Ciencias de los Institutos Pedagógicos cubanos. Se desempeñó como Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba y Presidente de la Cátedra de Pedagogía «Gaspar Jorge García Galló». Posee un amplio prestigio nacional e internacional en países como México, Nicaragua, Colombia, Argentina, Brasil y España.

En su obra docente y científica participó en más de un centenar de eventos nacionales e internacionales, publicó artículos, libros, revistas, antologías. Fue miembro de Consejo Científico de Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias en Villa Clara, del Tribunal de Grados Científicos en Ciencias Pedagógicas en la Región Central, del Consejo Asesor de la revista Islas y de la Revista Cubana de Educación Superior. Además, se desempeñó como Profesor Principal de año y Jefe de disciplina, colectivos donde irradió su ejemplo de maestro consagrado y revolucionario. Militante del Partido Comunista de Cuba, orientador político de su núcleo de la Facultad de Humanidades, situada en el edificio donde laboró la mayor parte de su vida, sin jubilarse (dato que lo enorgullecía).

Por su prodigiosa obra recibió múltiples lauros entre los que destacan Reconocimientos Especiales del Ministro de Educación Superior, Premios Anuales al mérito científico, la condición de Vanguardia Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la condición de Hijo Ilustre de la ciudad de Santa Clara. Posee las condecoraciones: Distinción por la Educación Cubana, Medalla Rafael María de Mendive, Medalla José Tey, Orden Frank País de II y I grados. Mantuvo su condición de Educador Ejemplar.

Por su prodigiosa obra recibió múltiples lauros entre los que destacan Reconocimientos Especiales del Ministro de Educación Superior, Premios Anuales al mérito científico, la condición de Vanguardia Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la condición de Hijo Ilustre de la ciudad de Santa Clara. Posee las condecoraciones: Distinción por la Educación Cubana, Medalla Rafael María de Mendive, Medalla José Tey, Orden Frank País de II y I grados. Mantuvo su condición de Educador Ejemplar.

Juan Virgilio López Palacio consagró su vida en la integración de tres dimensiones del hombre. La primera, el hombre bueno que le inculcó su madre. La segunda, el hombre completo al que lo exhortó Gaspar Jorge García Galló. La tercera, el hombre nuevo del cual habló el Che.

Hoy, cuando la comunidad universitaria llora la partida física del Dr. C. Juan Virgilio López Palacio, perdura su obra educativa y revolucionaria: siete décadas de hacer consagrado en la noble profesión de educar. Perdurarán sus ideas, su voz altiva, su clara postura y sus sólidos argumentos en cada asamblea; su ejemplo como hombre infinito, como maestro para todos los tiempos.

Notas:

[1] Palabras de elogio al Dr. Juan Virgilio López Palacios en ocasión de la entrega del título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Pedagógicas, compiladas en el material Es mucho, demasiado honor de la Editorial Samuel Feijóo, 2017. p. 22.
[2] Entrevista al Dr. C. Juan Virgilio López Palacio en el libro Huellas. Historias contadas por Tesoros vivos del patrimonio universitario. Editorial Feijóo, 2023. p. 11.

Hombre infinito, maestro para todos los tiempos
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