Cada 4 de enero se celebra el Día Mundial del Braille, fecha que conmemora el nacimiento de su creador, Louis Braille, y que busca concienciar sobre la importancia de este sistema de lectura y escritura táctil como herramienta fundamental para la educación y la inclusión de las personas ciegas o con baja visión. Más que un simple código, el braille es una forma de acceso a la información, la cultura y la educación. Este texto explora su origen, su funcionamiento y su relevancia actual en un mundo digital.

Día Mundial del Braille

Durante su época en la Institución Real para Jóvenes Ciegos de París, Louis Braille, quien perdió la visión siendo muy jóven, conoció un sistema de escritura en relieve inventado por Charles Barbier para fines militares, llamado «escritura nocturna». Era complejo e imperfecto, pero en él Louis vio algo que podía modificar y convertir en algo extraordinario.

A los 15 años, creó un sistema basado en una celda de seis puntos en relieve, organizados en dos columnas verticales de tres puntos. La combinación única de estos puntos (hay 64 posibles) permite representar todas las letras del alfabeto, los números, los signos de puntuación e incluso símbolos matemáticos y musicales. Lo brillante de su diseño es que la yema del dedo puede abarcar toda una celda de un solo tacto.

El braille no es un «lenguaje», sino un alfabeto táctil. Su aprendizaje es la base de la alfabetización para una persona ciega. Dominarlo significa poder leer un libro de literatura, estudiar una carrera universitaria, tomar notas en clase, organizar documentos con etiquetas propias o identificar un medicamento. 

Día Mundial del Braille

Sin embargo, en el siglo XXI, con el auge de los audiolibros y los sintetizadores de voz, a veces se oye la pregunta: ¿Sigue siendo relevante el braille? La respuesta es un sí rotundo. La tecnología es un complemento maravilloso, pero no sustituye la capacidad de leer y escribir de forma activa y analítica.

El braille permite una relación íntima con el texto, subrayar mentalmente, repasar conceptos, entender la ortografía y la estructura de las palabras de una manera que el oído solo no siempre capta. Es fundamental para el desarrollo cognitivo y la correcta alfabetización de los niños ciegos. Además, el braille se ha adaptado a la era digital a través de líneas braille refrescables, dispositivos que traducen el texto de una pantalla a caracteres braille en tiempo real, permitiendo navegar por internet o programar.

Celebrar el Día Mundial del Braille, establecido por la ONU en 2019, va más allá de recordar a Louis Braille: es un llamado a la inclusión real. Significa exigir que la información pública (menús, folletos, cartas de restaurantes), los envases de productos de consumo básico y los espacios públicos incluyan siempre braille. Es reconocer que la accesibilidad no es un lujo, sino un derecho. Es valorar que, gracias a esos seis puntos en relieve, millones de personas en el mundo pueden «ver» con las manos, explorar universos literarios, formarse y construir su propio camino, demostrando que las barreras a menudo se superan con ingenio, puntos y constancia.

Por Jessica de la Caridad Díaz Castillo, estudiante de tercer año de Letras

El braille: un universo al alcance de los dedos
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