Cada 15 de enero, cuando Cuba celebra el Día de la Ciencia, en Villa Clara la fecha adquiere un sentido particular. No es solo una jornada para hablar de resultados o instituciones, sino un momento para volver a una idea que ha marcado el rumbo del pensamiento en el país: que el futuro debía construirse desde el conocimiento, la investigación y la capacidad de pensar.

Esa convicción, asociada de manera inseparable a la figura de Fidel Castro Ruz, ha guiado durante décadas el desarrollo del pensamiento y la innovación en el territorio. Bajo esa visión surgió en la provincia un importante Polo Científico de investigación y conocimiento que colocó a Villa Clara en la vanguardia nacional, con centros que hoy constituyen pilares del quehacer académico y tecnológico, como el Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP) y el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ).

Más allá de sus nombres y estructuras, estas instituciones representan una manera de entender el trabajo intelectual: integrada a la universidad, conectada con las necesidades del país y sostenida por el talento de varias generaciones de investigadores. Así lo recordó el Dr. C. Nilo Castañedo Cancio, fundador del CBQ, al evocar los inicios de aquel proyecto nacido del diálogo directo con Fidel y de la confianza en el potencial que se gestaba en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.

En sus palabras reaparece la imagen de un Comandante en Jefe con visión estratégica, capaz de mirar más allá de los resultados inmediatos y de apostar por un desarrollo integral, donde la investigación, la producción y la aplicación social formaran parte de un mismo proceso. Un legado que, reconoce, aún interpela a quienes hoy continúan ese camino de la ciencia.

Esa continuidad también se expresa en las historias personales de quienes se formaron y crecieron profesionalmente en estos centros. El Dr. C. Luis Antonio Barranco Olivera, rector de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, evocó su paso por el IBP como parte esencial de su formación académica y profesional, ejemplo de cómo estas instituciones han sido, además, escuelas de pensamiento y compromiso.

La ciencia en Villa Clara desde el IBP

Precisamente, uno de los momentos más significativos de la jornada fue la celebración del primer Encuentro de Generaciones, concebido como un espacio de diálogo entre quienes sentaron las bases del desarrollo en la provincia y quienes hoy asumen la responsabilidad de continuarlo. El intercambio confirmó que el pasado y el presente avanzan de la mano, desde la experiencia acumulada y la renovación constante.

En ese contexto, la entrega de placas conmemorativas bajo la premisa «La Ciencia en Villa Clara se llama Fidel» reafirmó el sentido de la celebración. Más que un reconocimiento simbólico, el gesto resumió una idea compartida: el desarrollo alcanzado en el territorio tiene raíces profundas y un futuro que solo puede construirse desde la memoria, la continuidad y el compromiso colectivo.

En cada intercambio, en cada testimonio, volvió a emerger la misma certeza: lo alcanzado en Villa Clara no es resultado de una coyuntura, sino de una obra colectiva sostenida en el tiempo. Una obra donde el pensamiento de Fidel permanece vivo.

Villa Clara: la ciencia como legado y camino
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