Archivo Fidel en el CBQ

El 4 de diciembre de 1990 nació en el campus de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV) el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ) . Para que ese sueño se materializara, fue preciso realizar no pocos sacrificios en los que resultaron determinantes el apoyo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Bien lo recuerda el Dr. C. Nilo Castañedo Cancio, quien fuera el primer director de la institución. «El 15 de enero de 1990, en el acto por el Día de la Ciencia Cubana, el Comandante en Jefe explicó que existían en las universidades grupos de trabajo para la creación de centros científicos. Ese fue un primer estímulo, un empuje grande».

Nilo Castañedo comparte sus reflexiones sobre Fidel y su apoyo en la fundación del CBQ
Nilo Castañedo comparte sus reflexiones sobre Fidel y su apoyo en la fundación del CBQ

En poco tiempo comenzaron las gestiones. El equipo que lideraba Castañedo Cancio solicitó apoyo a la dirección del Partido Comunista en la provincia. Ello, unido a la labor conjunta con Salud Pública y trabajadores de la rama agropecuaria, así como directivos nacionales, permitió avanzar en los primeros pasos.

Ya el 3 de diciembre, durante los preparativos para la reunión del grupo multidisciplinario, que contaría con asistentes de varias provincias, Nilo recibió un mensaje poco habitual. «Llamaron para que dejara todo lo que estaba haciendo y me comunicara con el Comandante en Jefe. Yo estaba revisando los preparativos porque se trataba de una actividad muy importante».

Cuando Nilo llamó no habló directamente con el Comandante; quien lo atendió fue Gustavo Sierra, por aquel entonces subdirector del Instituto Finlay. «Gustavo me dijo: “Hace falta que mañana vengas con tu equipo para La Habana, que vas a tener una reunión importante; valóralo”», cuenta.

«Realmente, aquello fue un choque para mí. La secretaria del rector me dijo: “Nilo, no te pongas nervioso”. Y yo le respondí: “No estoy nervioso, estoy temblando”, recuerda ahora entre risas.

La reunión en La Habana despertó el interés de Nilo, pues imaginó que sería una vía realmente importante para encaminar el proyecto que tenía en mente. Ello dio lugar a que fuera pospuesto el encuentro con el grupo multidisciplinario, que sería en Villa Clara, ya la jornada siguiente Castañedo Cancio partió con su equipo hacia la capital.

Los villaclareños fueron recibidos en el Instituto Finlay. Luego de atravesar un largo pasillo, en una puerta que no se avistaba con facilidad, estaba parado el Comandante en Jefe, quien guardaba por la delegación. «Aquello fue impresionante; Era la primera vez que yo lo veía delante de mí», asegura el reconocido científico e investigador. En ese momento, Fidel le pidió a Nilo que se sentara delante, pues sería él quien explicaría las particulares del proyecto para la fundación del CBQ.

«La reunión puede resumirse en tres partes: la primera fue en la que él quería probarme; la segunda, donde realizamos la explicación de todos los resultados, y la tercera, donde tuvimos que fundamentar, taller por taller, todo lo que nos hacía falta para la futura fábrica», comenta.

«De repente —cuenta Nilo—, yo me encuentro parado y mirándolo a él. Entonces me pregunté: “Bueno, ¿cómo empiezo?”. Le dije: “Mire, Comandante, queremos entregarle a usted este libro con la dedicatoria del principal nuestro producto, para que usted se lo estudie, lo valore”».

Seguidamente, quien sería el primer director del CBQ comenzó a sacar documentos de no se sabe dónde para poder ilustrar con claridad los resultados de la labor que su equipo venía realizando, accionar que llamó la atención de Fidel. «El Comandante me dijo: “Ya me viene a llenar de pancartas la pared”. Pero no con tono jocoso, sino serio».

Nilo reaccionó de inmediato, alegando que debía presentar a su gente. «Algo muy característico e impactante fue que, a lo largo de las cuatro horas de reunión, cada vez que él iba a abordar los temas relacionados con uno de los grupos, miraba a la persona que yo le había presentado como jefe del grupo».

Luego de explicar las particularidades del proyecto, Fidel sacó, a punta de lápiz, un aproximado de la cifra que se necesitaba para echar a andar el CBQ. «Él me dijo: “Nilo, a partir del jueves tienes 300 000 dólares depositados para comenzar”», recuerda. Aquel presupuesto no le pareció excesivo al Comandante en Jefe, pues la iniciativa contemplaba la creación de cinco laboratorios que tributarían a una misma fábrica, añade el Dr. C. Castañedo Cancio.

Una vez fundado el CBQ, Nilo tuvo dos nuevos contactos directos con Fidel. El primero fue el 7 de abril, en una visita al centro, cuando aún estaba en construcción. El segundo, en el IV Congreso del Partido, donde el investigador habló sobre la fundación y el desarrollo de la institución.

El pasado 4 de diciembre, el CBQ celebró 35 años de creado, con el valor añadido de ser un centro científico que mira constantemente hacia el futuro y que ha ratificado la condición de Vanguardia Nacional. Sin embargo, las palabras de su primer director alude a los momentos fundamentales para no olvidar los sacrificios que ayudaron a levantar los muros de aquella fábrica.

«El CBQ puede mostrar los resultados que hoy tiene debido a tres aspectos esenciales: primero, por el gran volumen de trabajo que se fue acumulando en diferentes lugares; segundo, por las gestiones que se hicieron para llegar a Fidel, y tercero, por el propio apoyo que recibimos de Fidel », concluye el Dr. C. Nilo Castañedo con el recuerdo de la historia y la confianza en las generaciones que continúan.

Años después de la fundación del CBQ, Nilo Castañedo y Zenaida Rodríguez escribieron "Sueños convertidos en realidad", un texto que recoge la historia del centro.
Años después de la fundación del CBQ, Nilo Castañedo y Zenaida Rodríguez escribieron «Sueños convertidos en realidad», un texto que recoge la historia del centro
Nilo Castañedo hojea el libro "Sueños convertidos en realidad", de su autoría, mientras evoca anécdotas y enseñanzas de Fidel
Nilo Castañedo hojea el libro «Sueños convertidos en realidad», de su autoría, mientras evoca anécdotas y enseñanzas de Fidel

 

Fidel y la fundación del Centro de Bioactivos Químicos: el recuerdo de Nilo Castañedo
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