1) Leer es una forma de perpetuar la creación. Gastón Baquero, el escritor cubano nacido en Banes (1914-1997), predijo en su Testamento poético: «Escribiré un soneto que sea como un puente/ tendido hacia la vida, sobre el río de la nada,/ y cuando yo me muera quedará sonriente/ mi nombre en la corriente como flor desposada». Cómo no concederle la perennidad a quien escribiera versos tales, que apostaban a la inmortalidad de su poesía y a la eternización de su figura. Leer a Baquero es asegurar su permanencia cultural.

2) La permanencia de Baquero en la cultura cubana es un lugar ganado por su obra y la condensación lírica de nuestra identidad. Virgilio López Lemus (Premio Nacional de Literatura 2025) lo declara como un «poeta esencial del canon cubano».

3) La creación baqueriana, además, no fue únicamente poética. El holguinero cultivó también el ensayo, la crítica y el periodismo. La articulación entre sus distintas aristas escriturales es uno de los ejercicios más retadores para el lector de Baquero. Si eres de los que no te apasiona la poesía, empieza por su prosa.

4) La obra baqueriana completa ese momento de lujo de nuestras letras nacionales que fue el Grupo Orígenes. Conjunto de artistas que, unidos por su peculiar forma de comprender la poesía y lo cubano, legaron una obra magna, sino magnífica, al acervo literario de la Isla. Los origenistas compartían ideas y criterios estéticos, al tiempo que poseyeron una indiscutible originalidad personal en sus respectivos métodos creativos. Si ya has leído de o sobre José Lezama Lima, Cintio Vitier, Fina García Marruz o Eliseo Diego, te falta incluir en esa lista insigne de autores a Gastón Baquero.

5) Baquero ejemplifica en su vida profesional y en su creación la entrega incondicional del intelectual. Afán y sacrificio, no solo por y para la perdurabilidad de su propia obra, sino también y, sobre todo, para el engrandecimiento cultural de su país. De origen pobrísimo, ningún escollo de los tiempos difíciles que le tocó vivir, incluyendo la diáspora, apagó su propósito de dignificar y mostrar el esplendor de la cultura de la nación.

6) Baquero vivió los últimos treinta años de su vida fuera de Cuba y alcanzó un prestigio más allá de las aguas del Caribe. Sin embargo, esta Isla, su «patria sonora de los frutos», siguió siendo el lugar desde donde y hacia quienes cantaba.

7) Baquero sería lo que hoy llamamos un sujeto interdisciplinar e intercultural. Se formó como ingeniero agrónomo y químico azucarero en la Universidad de La Habana, pero la literatura y el periodismo le enamoraron más. Saberes múltiples se reconocen en su versatilidad periodística y en su ensayismo grácil. Saberes hondos y espiritualizados se adivinan en sus calantes versos.

8) La poesía amorosa de Baquero es una de las zonas de su creación más atrayentes y menos revisada. Quizás no sea una poesía de amor propiamente dicha, a la usanza de lo que entendemos por tal. Pero si revisas el repositorio de investigaciones de nuestro estudiantado de Letras, hallarás sorpresas. Sino, también puedes apreciarlo por ti mismo: «Si tomas entre los dedos la palabra amor,/ y la contemplas de derecho a revés,/ y de arriba abajo,/ verás que está hecha de algodón,/ de niebla,/ y de dulzura.»

9) En Cuba se ha compilado la obra baqueriana en un par de preciosas ediciones que adornarían cualquier estante. En el espectro digital no se le hace justicia. Quizás, cuando hayas llegado a esta novena razón y salgas a leer a Gastón Baquero, seas de los adalides en comenzar a poblar de versos ese a veces tan superfluo universo digital.

10) Quedaría más por decir. Pero qué tal si la décima razón, la dejamos que la completes tú.

Diez razones para leer a Gastón Baquero
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