Desde que en febrero de este año, el Ministerio de Educación Superior optara por la semipresencialidad como alternativa para continuar el curso escolar, las universidades cubanas no han detenido su quehacer. En medio del complejo contexto del país derivado del cerco petrolero de Estados Unidos, la atención a los Centros Universitarios Municipales y el acompañamiento a los estudiantes en sus localidades han marcado las agendas de cada alma mater en las últimas semanas. Pero tampoco los muchachos y muchachas se han quedado sentados.

De todo ello puede hablar, con toda propiedad, la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV), una universidad que en su matrícula total reúne a futuros profesionales de 5 provincias en más de 50 carreras. Muchachos y muchachas que, de conjunto con la enseñanza virtual y el estudio desde casa, han asumido otra responsabilidad: la de apoyar al desarrollo de sus localidades desde distintos sectores.

La Dra. C. Anabel Díaz Hurtado, vicerrectora de extensión universitaria y proyección social de la UCLV, explicó que, como parte del proceso de formación integral, los estudiantes universitarios fueron convocados a vincularse en tareas de impacto en cada zona, municipio y provincia donde residen, en el actual contexto de semipresencialidad.

Señaló que la vinculación de los jóvenes a este tipo de actividades no es exclusiva del actual momento, sino que ha formado parte siempre de plan de actividades de la casa de altos estudios en tiempos normales, con el protagonismo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Las semanas de trabajo social universitario, la integración del contingente «Educando por amor» y otros proyectos extensionistas vinculados a casa de niños sin amparo parental y de abuelos son impulsadas por ucelevianos, también en circunstancias distintas a las actuales.

Lo ilustran las cifras

Una de las principales tareas es el apoyo al Censo de Población y Viviendas, donde participan 164 estudiantes, junto a la digitalización de información en la Oficina Nacional de Administración Tributaria y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, con a más de 200 jóvenes que adquieren experiencia clave para la planificación estatal, según afirma el Dr. C. Delbis del Pino López, jefe del departamento de proyección social de la UCLV.

En el ámbito educativo, 149 estudiantes integran el contingente «Educando por Amor», mientras que 131 realizan prácticas docentes en escuelas primarias y de educación especial.

Del Pino López agregó que, en salud y servicios comunitarios, 35 estudiantes participaron en la higienización de hospitales. Además, jóvenes de las carreras de Derecho y Psicología lideran una clínica jurídica, un gabinete logopédico y un canal de WhatsApp que brinda consejería a cualquier joven universitario de Cuba.

Otras actividades incluyen asesoría en organismos jurídicos, formación vocacional, vinculación al sector empresarial y talleres culturales comunitarios. La diversidad de acciones refleja un modelo de universidad extendida y comprometida con el desarrollo local, donde los estudiantes aprenden sirviendo a la comunidad.

Ejemplos que se multiplican

Gabriela Fernández Martín cursa el primer año de la carrera Arquitectura y en marzo se sumó al movimiento «Educando por amor», que invita a sus integrantes a llevar más aprendizaje a las aulas de la educación general.

«En mi caso, imparto Educación Laboral. Lo que más me motivó fue la necesidad de romper con la rutina del hogar, a la cual no lograba acostumbrarme. Al entrar al aula, me encontré con estudiantes de 12 a 15 años muy creativos pero con pocas oportunidades para conectar su creatividad con un propósito práctico. La primera clase fue un caos bonito, no sabía cómo llamar su atención, pero poco a poco las cosas tomaron su camino», nos relata Fernández Martín.

En diálogo con nuestro equipo, confiesa que ha sido un reto enorme, pero increíblemente transformador. Al principio le costó soltar el lenguaje técnico y bajar la planeación urbana a ejemplos cotidianos. Sin darse cuenta, estaban hablando de distribución de tareas, comunicación asertiva y hasta de presupuestos. «No hace falta que diseñes una clase perfecta desde el primer día, basta con que llegues con curiosidad genuina por lo que ellos saben y pueden aportar», finalizó.

Desde la ciudad de Camagüey, José Luis Lucas Rivero estudiante de Licenciatura en Biología imparte clases de Biología en el Instituto Preuniversitario Urbano Inez Luaces Sánchez de la ciudad de Camagüey.

«En los momentos actuales, me motivó profundamente la certeza de que la educación es la base para transformar realidades. Ver las necesidades que tenemos en el entorno, las carencias afectivas y materiales que afectan a nuestras familias y a la comunidad, me impulsó a no quedarme de brazos cruzados».

Para José Luis, sumarse a las tareas de impacto significó la posibilidad de practicar sus conocimientos, y brindar su tiempo y vocación al servicio de los demás, especialmente de los más jóvenes. «Ojalá el resto de los estudiantes universitarios quieran sumarse a estas labores, que les ayudará a crecer como personas y ayudar donde más se necesitan contribuirá a fortalecer sus experiencias», insistió.

Una estudiante de Derecho encontró en su trabajo como asistente y técnica jurídica en el Registro Civil de Santo Domingo una experiencia que aporta práctica real, trato con clientes y un ambiente laboral auténtico. Motivada por sus profesores y un mensaje de WhatsApp, aceptó el reto para aprender de manera práctica y sentirse útil.

Steffany María Rodríguez ha sido gratificante la relación con sus compañeros en estas semanas de puro aprendizaje. Ella también dudaba por falta de tiempo o desinterés, pero pronto comprendió que es una oportunidad de aprendizaje y también un pasatiempo. Y agrega: «Si más estudiantes participaran, la universidad ganaría prestigio y sus egresados serían más preparados en el plano práctico. Yo estoy aquí para invertir mi tiempo aprendiendo y aportando».

Frente a aulas, en fábricas, oficinas y centros asistenciales, los hijos de la universidad de Marta y el Che aprovechan este tiempo en sus localidades para mantenerse activos y ser útiles. Y llevan siempre consigo el sello de las cuatro letras que identifican al alma mater más multidisciplinaria Cuba, la que no se detiene por más duros que sean los tiempos.

Por Equipo de reporteros de UCLV Radio

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