Poco más de un año ha transcurrido desde que los ministerios de Educación Superior y Energía y Minas firmaran un convenio para el establecimiento de la formación dual en Cuba, una iniciativa que hoy exhibe alentadores resultados en el proceso de crecimiento profesional de los estudiantes universitarios.
Se trata de un modelo de formación que se comparte entre las universidades y las empresas, donde el proceso responde a necesidades particulares de la entidad y al desarrollo de habilidades profesionales por parte de los educandos, apunta la Dra. C. Neibys Casdelo Gutiérrez, vicerrectora de Formación de Pregrado en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV).
También difiere de la práctica laboral, pues el trabajo práctico y experimental que realizan los estudiantes no responde totalmente a los objetivos del currículo. «Responde más bien a los intereses y a las problemáticas reales de la empresa donde están insertados, con una corresponsabilidad de profesionales de la producción y los servicios, así como de profesores universitarios», añade Casdelo Gutiérrez.
En el caso de la UCLV, comenta, el Ministerio de Educación Superior solicitó, en un primer momento, la incorporación de cuatro carreras: Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Química, Ingeniería Mecánica e Ingeniería Automática. Paulatinamente, se fueron insertando otras, como Ingeniería en Telecomunicaciones e Ingenieria Industrial, precisa.
Formación dual en la Facultad de Ingeniería Eléctrica
El trabajo más importante en cuanto a la formación dual en la UCLV lo ha tenido la Facultad de Ingeniería Eléctrica (FIE), con el 100 % de los estudiantes de tercer y cuarto años de la carrera de igual nombre vinculados al sector en toda la región central del país.

Neibys Casdelo Gutiérrez señala que esos educandos están insertados en determinadas empresas como parte de un contrato laboral. «Ellos comparten la formación académica con las responsabilidades y beneficios de un trabajador», asegura.
Por su parte, el Mr. Sc. Yulier Ortuño Borroto, coordinador del Departamento de Ingeniería Eléctrica en la UCLV, asevera que, en el caso de la carrera que dirige, todos los estudiantes fueron ubicados, al inicio de la experiencia, en la empresas eléctricas de las provincias de Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila.
Una semana al mes, puntualiza, los educandos fungían como trabajadores de esas empresas, contratados en varios departamentos técnicos y con un tutor al frente de su formación.
«Ya para el curso 2025-2026, y con los nuevos estudiantes de tercer año de la carrera, dada la importancia también de formar técnicos y especialistas en el sector de la generación de electricidad en el país, se incorporaron estudiantes a varias empresas».
Esas entidades, detalla, son la Central Termoeléctrica (CTE) Carlos Manuel de Céspedes, de Cienfuegos; la Central Hidroeléctrica Hanabanilla, de Manicaragua; y la empresa GEYSEL, localizada en Santa Clara.
La refinería Sergio Soto, de Cabaiguán, y la Geominera de Silice, enclavada en Trinidad, ambas en la provincia de Sancti Spíritus, también acogieron a un número importante de discípulos; así como la Fábrica de Fusibles Lázaro Cárdenas de Villa Clara, manifiesta Yulier Ortuño.

Una fortaleza en el proceso de evaluación institucional
Las experiencias y resultados demostrados por la UCLV en la implementación de la formación dual permitieron que ese proceso fuera declarado como fortaleza durante la evaluación institucional desarrollada en noviembre de 2025, confirma Neibys Casdelo Gutiérrez.
La vicerrectora de Formación de Pregrado en la alma mater central considera que, aún así, se trata de un proceso complejo «encaminado a rebasar desafíos como la reorganización de programas de asignaturas y de los gráficos docentes de las carreras, así como la adaptación de los estudiantes a las nuevas exigencias».
Los beneficios de la formación dual son amplios, pues los estudiantes se involucran en los ambientes laborales reales de las empresas, aun estando en su período de formación, destaca, por su parte, Yulier Ortuño Borroto.
El coordinador de la carrera de Ingeniería Eléctrica en la UCLV apunta que ha sido una estrategia también de la disciplina colocar a los estudiantes de primer y segundo años en el mes correspondiente a la Práctica Laboral en determinadas empresas y departamentos técnicos.
En ese lugar, refiere, es donde pudieran desarrollar el proceso de formación dual a partir de tercer año, es decir, en ese momento tienen una primera familiarización con las empresas y los tutores.
Las entidades también son beneficiadas, pues participan directamente en la formación de los profesionales, los que moldean según sus necesidades reales. «Desde bien temprano conocen el funcionamiento de tecnologías, desarrollan innumerables prácticas técnicas y se forman en un departamento donde, post graduados, constituirán parte de este, ya como especialistas», comenta Ortuño Borroto.
Destaca, además, que en cuarto año estos estudiantes deben desarrollar un tema de investigación que responda al banco de problemas de la empresa o que sea de gran necesidad para beneficio y desarrollo de la entidad.

