Con pocos libros he experimentado la grata sensación que hace años sentí con Los muertos de James Joyce. Para entonces yo era un adolescente que sin formación leía y disfrutaba libremente de la literatura sin importar nacionalidad, género, premios, prestigio de los autores, editoriales y toda una parafernalia que muchas veces confunde sobre la calidad de un texto. La historia del dublinense produjo en mí una sensación tan grata y a la vez desoladora que marcó mi ánimo por varios días.

Una tarde de verano terminé obsequiando mi edición Alianza cien de Los muertos a una persona que quiero mucho, seguro de que el relato pondría en su espiritualidad una dosis pequeña de crecimiento personal. Desgraciadamente, hoy no puedo poner en tus manos, estimado lector, el libro que te propongo, pero sí puedo mandarte derechito a la biblioteca del Obispado de Santa Clara a solicitar El hombre sentimental de Javier Marías, un texto con el que te vas a adentrar en uno de los universos narrativos más completos que he visto.

1. Porque en pocas ocasiones uno se encuentra con una prosa tan fluida, capaz de hacerte devorar la noveleta de un tirón, sin parar, sin respirar, apenas sin dormir. Si de algo pude estar orgulloso Javier Marías es de escribir este género como pocos, la maestría de su pluma merodea la belleza del genio.

2. Porque la sencillez de su historia traza vínculos con el 110% de los lectores, esta es una ficción más atractiva que la madeja sentimentalona y vacua de una serie. En El hombre sentimental no hace falta la amplia producción que la televisión utiliza para vendernos Juego de tronos o El puente, aquí se llega a una imagen contundente de cuatro personajes, sin necesidad de escenografía, luces y vestuario. La sencillez y cotidianidad de sus preocupaciones vuelve a estos seres amigos cercanos, el resto lo ponemos nosotros, haciendo del diseño en nuestra imaginación el espacio en el que vivirán por unas horas.

3. Porque la universalidad de una oba se prueba cuando esta funciona para todo tipo de lectores, independientemente de su lengua, condición social o competencia interpretativa, y de esto Javier Marías tiene de sobra, maestro en el manejo de los diálogos y en la sencillez de sus escenarios y motivos, tan simples y cotidianos como las calles ante los ojos meditabundos de seres de fin de siglo o las alcobas de un frío e impersonal hotel de las soledades.

4. Porque sí, porque me place seguir luchando y promoviendo la buena literatura y bien creo que Javier Marías puede enseñarnos más de la condición humana que todo aquel culebrón que consumimos de la actual novela colombiana (Narconovela me ha dicho una amiga hace algún tiempo).

5. Porque la historia que vamos a leer es un sueño que se confunde con la realidad y tiene su parte de pesadilla, así como la vida, y porque es bueno ver a estos hombres y mujeres combatir su miseria.

6. Porque es una noveleta que se lee muy rápido y cumple muy bien el principio “decir más con menos”. Porque no se desgasta en explicaciones insípidas ni en información innecesaria y comprende un bien logrado principio de condensación que hará comprender al lector varias verdades de tan solo un tirón.

7. Porque en verdad Javier Marías es una de las grandes voces de la Literatura Española de todos los tiempos, maestro del arte de narrar y defensor en sus historias de la esencia humana. Ganador de varios premios importantes entre los que figuran el Herralde de novela, el Rómulo Gallegos de novela, además de ser el sexto escritor en lengua hispana incluido en el importante sello editorial inglés Penguin, luego de Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda y Octavio Paz.

8. Porque la sentimentalidad de estos héroes no roza ni de cerca a la novela rosa, ni al patetismo del cine comercial, más bien nos presenta las soledades cotidianas que llegan en raras circunstancias de la vida.

9. Porque en la vida los amores y desamores, los encuentros y desencuentros, los inicios y finales llegan como llegan las escenas insertas en los pasajes de esta noveleta, nos ponen a prueba, nos riñen, nos cuestionan, nos proponen, nos seducen, pero siempre, siempre nos transforman de algún modo.

10. Porque no está nada mal de vez en cuando darse un tiempo para disfrutar de esa buena literatura que se traduce a muchas lenguas, que se vende como pan caliente y que en definitivas cuentas, llega al alma de muchas personas independientemente de su filosofía, cultura o condición social, es así que en el día de hoy te proponemos la lectura de El hombre sentimental, un texto que te hará incorporar una historia y un autor para siempre en tu experiencia como lector.

Por Alejandro Castro Rodríguez, profesor la Facultad de Humanidades.

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