A propósito del 28 de enero, día del natalicio de nuestro Héroe Nacional, se proponen Diez razones para la lectura de su poemario Versos Libres.
1-Es Martí el más universal de los cubanos, cada año nuevos estudiosos del mundo visitan su vida y obra.
2-Son varias las universidades que han situado el nombre del apóstol para cátedras de estudio, becas de pasantía o cursos de pregrado y postgrado, dando a nuestro pensador latinoamericano el peso que merece.
3-Posee Martí una obra periodística y ensayística contundente cuyo ideario se deja ver también en la creación poética.
4-Para quienes gustan de la poesía rimada, son estos poemas un buen ejemplo de todas las combinaciones posibles, la rima consonante y la asonante construyen una sonoridad que quedará en tu conciencia como una melodía experimental.
5-Los Versos Libres revolucionan la forma tradicional de hacer poemas, las cuartetas, sonetos, tercetos y otras estructuras tradicionales del verso van quedando atrás para dar paso a una sonoridad más experimental que cobrará plena fuerza en el siglo XX, por lo cual la propuesta martiana clasifica entre las pioneras a la hora de denominar propuestas líricas que han sido renovadoras.
6-Hay en los Versos Libres un tratamiento de la naturaleza que logra renovar la tradicional mirada de los poetas románticos cubanos. La naturaleza martiana responde a un razonamiento filosófico, ético y estético que trasciende la gratuita recreación del paisaje, por lo cual es posible hacer en ellos una lectura social.
7-Son diversos los temas que pudieran interesar al lector y que son tratados en tan singular poemario: la mujer, la naturaleza, la nación cubana, etc.
8-Versos Libres alcanzan gran renombre dentro y fuera de Cuba, su repercusión ha sido semejante a la del ensayo Nuestra América.
9-Versos Libres ha sido visto por algunos críticos como el poemario más importante de la obra martiana.
10- Proponemos la lectura de uno de los poemas más hermosos del poemario Versos Libres y convocamos la lectura del poemario en su totalidad:

ODIO EL MAR

Odio el mar, sólo hermoso cuando gime
Del barco domador bajo la hendente
Quilla, y como fantástico demonio
De un manto negro colosal tapado,
Encórvase a los vientos de la noche
Ante el sublime vencedor que pasa: –
Y a la luz de los astros, encerrada
En globos de cristales, sobre el puente
Vuelve un hombre impasible la hoja a un libro.-

Odio el mar: vasto y llano, igual y frío
No cual la selva hojosa echa sus ramas
Como sus brazos, a apretar al triste
Que herido viene de los hombres duros
Y del bien de la vida desconfía;
No cual honrado luchador, en suelo
Firme y pecho seguro, al hombre aguarda
Sino en traidora arena y movediza,
Cual serpiente letal.- También los mares,
El sol también, también Naturaleza
Para mover el hombre a las virtudes,
Franca ha de ser, y ha de vivir honrada –
Sin palmeras, sin flores, me parece
Siempre una tenebrosa alma desierta.

Que yo voy muerto, es claro: a nadie importa
Y ni siquiera a mí, pero por bella,
Ignea, varia, inmortal, amo la vida.

Lo que me duele no es vivir; me duele
Vivir sin hacer bien. Mis penas amo,
Mis penas, mis escudos de nobleza.
No a la próvida vida haré culpable
De mi propio infortunio, ni el ajeno
Coce envenenaré con mis dolores.
Buena es la tierra, la existencia es santa.
Y en el mismo dolor, razones nuevas
Se hallan para vivir, y goce sumo,
Claro como una aurora y penetrante.

Mueran de un tiempo y de una vez los necios
Que porque el llanto de sus ojos surge
Más grande y más hermoso que los mares.
Odio el mar, muerto enorme, triste muerto
De torpes y glotonas criaturas
Odiosas habitado: se parecen
A los ojos del pez que de harto expira,
Los del gañán de amor que en brazos tiembla
De la horrible mujer libidinosa: –
Vilo, y lo dije: – algunos son cobardes,
Y lo que ven y lo que sienten callan:
Yo no: si hallo un infame al paso mío,
Dígole en lengua clara: ahí va un infame,
Y no, como hace el mar, escondo el pecho.
Ni mi sagrado verso nimio guardo
Para tejer rosarios a las damas
Y máscaras de honor a los ladrones.

Odio el mar, que sin cólera soporta
Sobre su lomo complaciente, el buque
Que entre música y flor trae a un tirano.